
Alimentación responsiva: ¿protección del niño o exceso de permisividad en la mesa?
La alimentación responsiva propone respetar las señales de hambre y saciedad de los niños, evitando obligarles a terminar el plato o utilizar la comida como premio o castigo. Bien aplicada, puede favorecer una relación más saludable con la comida. Mal entendida, puede confundirse con permisividad y convertir cada comida en una negociación permanente donde el menor tiene siempre la última palabra.



























